Iberia se preocupa por mejorar la calidad del aire en los entornos en los que desarrolla sus actividades.
La calidad del aire en las zonas cercanas a los aeropuertos se ve afectada por las emisiones que se generan en los ciclos de despegue y aterrizaje: óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono (CO) e hidrocarburos no quemados (HC).
Según datos de IATA, los avances tecnológicos han reducido las emisiones de las aeronaves de HC en un 90%. Así mismo, con objeto de cumplir los objetivos ACARE 2020 (Consejo Europeo Asesor en Investigación Aeronáutica), se investiga actualmente para lograr una reducción del 80% de los NOx respecto al año 2000.
Las medidas adoptadas por Iberia para reducir estas emisiones se centran, al igual que en las de CO2, en la renovación de la flota, que incorpora motores menos contaminantes, y en el desarrollo de medidas operacionales de reducción en las maniobras de rodaje, aproximación, despegue y aterrizaje.
La generación de estos contaminantes procede también de otras actividades relacionadas con los aeropuertos, como por ejemplo de los equipos de apoyo en tierra, o de transporte terrestre en el entorno aeroportuario, incluyendo los accesos al mismo.
Iberia está comenzando a utilizar vehículos eléctricos para atender a los aviones en pista, que contribuirán así a la mejora del aire local.
Los consumos, tanto energéticos como de agua y papel, son vigilados constantemente, con el propósito de reducirlos a través de la incorporación de mejores prácticas, así como mediante formación y concienciación medioambiental a todos los empleados.
El tratamiento de residuos es permanentemente optimizado, tratando de reciclarlos y reutilizarlos en la medida de lo posible. Aparte de la concienciación y la clasificación de residuos en origen, también se están utilizando materiales ecológicos en el interior de los aviones, cada vez más ligeros, y menos contaminantes. Más información: